miércoles, 5 de agosto de 2009
miércoles, 29 de julio de 2009
sábado, 18 de julio de 2009
Yang Taijiquan
Yang Luchan (1799-1872)
Yang Fukui, llamado Yang Luchan, natural del condado de Yongnian en la provincia de Hebei, fue un joven empobrecido que, en torno a los diez años de edad, partió hacia el pueblo de Chen, en el condado de Wen, para ganarse la vida. Con el maestro del sistema de lucha estilo Chen, Chen Zhangxing (1771-1853), estudió la estructura amplia del estilo Chen de Taijiquan. Después, cuando ya había llegado a la edad adulta, volvió a casa para transmitir lo que había aprendido.
Tres hermanos de una prominente familia de Yongnian, Wu Chengqing, Wu Heqing y Wu Ruqing, eran aficionados a las artes marciales y habían aprendido el Taijiquan de Yang Luchan. Ruqing, que era funcionario en el Ministerio de Justicia de Siquan, recomendó que Luchan fuese a la capital a enseñar el sistema de lucha a los hijos de los príncipes imperiales Qing. Luchan adquirió bastante fama y fue nombrado instructor de artes marciales del batallón imperial de estandartes.
Luchan revisó paulatinamente la forma original, que incluía emisión de la energía, saltos, pisar fuerte con los pies, y otros movimientos de relativa dificultad. Posteriormente, su tercer hijo, Jianhou (1839-1917), revisó el sistema y creó la que se conoce como “estructura media”.
Yang Chengfu (1883-1936)
Yang Chengfu fue el tercer hijo de Jianhou, que volvió a revisar el sistema y lo normalizó como el Estilo Yang de estructura grande. La forma de Yang Chengfu se convirtió en el estilo actual de Taijiquan más popular.
Yang Chengfu fue el eminente consolidador y abanderado del Taijiquan, que introdujo este arte a miles de estudiantes en China en las décadas de 1920 y 1930.
En el año 1928 Chengfu viajó desde el norte hasta las ciudades del sur, enseñando el sistema de lucha en Nanjing, Shanghai, Hangzhou, Guangzhou, Hangkou, etc. Por consiguiente, su forma se difundió y fue practicada por todo el país.
Cuando Yang Chengfu ejecutaba su arte, seguía disciplinadamente las pautas establecidas. Comprendía y observaba las normas: ligero, vivo, estable y tranquilo, centrado y vertical, redondeado y pleno, con la blandura conteniendo la dureza, ágil y brioso de modales y de porte. En todo su aspecto, estaba a la altura de los altos estándares de los puntos esenciales del entrenamiento en Taijiquan y el estilo modélico del mismo.
Yang Chengfu dijo: “El Taijiquan es el arte de la blandura que contiene la dureza, de una aguja oculta en algodón. Las posturas deben ser centradas y verticales, redondas y plenas, calmadas y estables, relajadas y tranquilas; los movimientos deben ser ligeros, vivos y curvos”.
Después de que Yang Chengfu se fuera al sur, empezó a hacer explícitamente hincapié en el uso del Taijiquan para tratar enfermedades y proteger la salud. Cuando Chengfu ejecutó por primera vez su arte en Shanghai, todavía conservaba los métodos de entrenamiento de que las patadas rápidas tuviesen el sonido del viento. Sin embargo, más adelante, cambió a patadas lentas y graduales.
Yang Chengfu era extraordinariamente grande de complexión. Su destreza en el empuje de manos era exquisita; su capacidad en neutralizar y en fajin no tuvo rival en su época. Cuando sacaba la mano, ésta tenía la blancura del algodón pero parecía contener una barra de acero. Se movía muy ligeramente, alargaba increíblemente los brazos y liberaba energía con suma rapidez; pero siempre que era cuestión de recibir la emisión de la energía, antes de que uno pudiese siquiera sentirle moverse, era mandado volando y dando volteretas por los aires. Por esta razón, a los estudiantes les encantaba su arte y encontraban gran placer en proseguir con él sus estudios.
El estilo de lucha de Chengfu durante su madurez era enérgico y vigoroso, potente y fuerte, imponente con sus saltos. Su estudiante Chen Weiming escribió el libro El Arte del Taijiquan, exponiendo los principios de este arte. Posteriormente Chengfu pidió a alguien que compilase el Libro Completo de la Esencia y Aplicaciones del Taijiquan. En esta época, el cuerpo de Chengfu pesaba más de 130 kg. Pero sus fotos revelan un porte sosegado, relajado y sereno (la dureza contenida dentro de la blandura), había llegado a la consumación de su destreza.
Fu Zhongwen
Fu Zhongwen fue discípulo de Yang Chengfu durante más de veinte años. El aprendizaje de Fu comenzó a la edad de nueve años, y consagró su vida a la práctica y preservación del estilo de Taijiquan de la familia Yang, tal como lo enseñaba Yang Chengfu. Fue elogiado por otro de los famosos discípulos de Yang Chengfu, Chen Wei-ming, por transmitir el arte de su maestro sin alteraciones. Yang Zhenji y Yang Zhenduo, el segundo y tercer hijo de Yang Chengfu, han reconocido las grandes contribuciones de Fu Zhongwen a este arte.
En 1963 publicó su libro Taijiquan Estilo Yang, que se considera una fuente esencial sobre ese arte, tanto en China como en comunidades de lengua china del extranjero.
Fu Zhongwen sólo pudo salir de la República Popular China al final de su vida. Tuvo la oportunidad de visitar y enseñar en los Estados Unidos en el verano de 1994, poco antes de su muerte, acaecida en Shanghai en septiembre de ese año, a la edad de 91 años.
Introducción
El estilo Yang que se desarrolló a partir de la estructura laojia del estilo Chen tiene un ritmo que es relativamente uniforme y lento, sin detenciones, a diferencia de la alternancia de rapidez y lentitud en el estilo Chen. Los movimientos del estilo Yang son simples y sencillos; distintos a las curvas, torsiones y giros del estilo Chen. El moderado y sencillo método de práctica del Taijiquan estilo Yang facilita que lo puedan aprender grandes masas. Esta es una razón importante para el desarrollo y difusión relativamente más amplios del estilo Yang en comparación con el estilo Chen.
Las tres generaciones de profesores del estilo Yang, debido a que su capacidad marcial disfrutó de abundante fama en el norte, eligieron estudiantes jóvenes y hábiles, y les enseñaron con devoción. Debido a ello, sus discípulos y estudiantes fueron muchos.
Las características distintivas del Taijiquan estilo Yang son: las posturas son relajadas y expansivas, sencillas y limpias, precisas de composición; el método corporal es centrado y alineado, sin inclinarse; los movimientos son armoniosos y agradables, conteniendo lo duro y lo blando, uniendo la ligereza de espíritu y pesadez de aplicación. En el entrenamiento, se logra la suavidad a partir de soltar/relajar. Al acumular suavidad se desarrolla dureza; la dureza y la suavidad se benefician entre ellas (interactúan mutuamente). Las posiciones pueden ser altas, medias o bajas, de modo que uno puede hacer ajustes adecuados en la medida de los movimientos de acuerdo con los factores de diferencias de edad, sexo, fuerza corporal, o diferentes exigencias del estudiante. Debido a ello, es tan adecuado para tratar la enfermedad o proteger la salud, como lo es para aumentar la fuerza y la forma física o incrementar la capacidad artística.
Las posiciones del Taijiquan estilo Yang son expansivas y abiertas, ligeras pero pesadas, naturales, centradas y verticales, redondas y uniformes, simples, vigorosas y dignas; debido a ello, uno es capaz de expresar naturalmente un estilo individual que es grandioso y bello.
Tres generaciones de la familia Yang enseñaron continuamente el quan, innovando incesantemente en programas y métodos didácticos, adaptándose a las necesidades de las masas. Su arte de la lucha es el más ampliamente difundido.
La Práctica
Aunque las artes marciales chinas se dividen en numerosas facciones, es importante saber que todas ellas contienen técnicas que se basan en principios filosóficos. Si los estudiantes invierten los esfuerzos de una jornada, obtendrán los resultados de una jornada. A medida que se acumulen los días y los meses, el éxito llegará.
El Taijiquan es el arte de la blandura que contiene la dureza, de una aguja oculta en algodón. Su técnica, fisiología y mecánica están imbuidas por considerables principios filosóficos. Por lo tanto, quienes estudien este método deben pasar por etapas definidas e invertir un período de tiempo apropiado. Aunque no debe dejar de hacerse el adecuado hincapié en la orientación de un maestro excelente y en el entrenamiento diligente con compañeros, lo más importante es la práctica diaria individual. Los antiguos decían: “Se puede pensar todo el día sin resultado; no es tan bueno como estudiar”. Si eres capaz de practicar y pulir mañana y noche cuando estás motivado, por viejo o joven que seas, seas hombre o mujer, lograrás el éxito.
Quienes estudian el Taijiquan se están incrementando a diario, lo cual no puede más que ayudar a mejorar las perspectivas de las artes marciales. Por tanto, entre los entusiastas, aquellos estudiantes que sean fervientes y sinceros tendrán un futuro sin límites. Indudablemente, estudiantes no faltan. Sin embargo, suele ser imposible evitar dos caminos: en el primer caso se encuentran quienes ya tiene talento, son jóvenes y fuertes, pueden sacar conclusiones fácilmente y son más listos que la media, pero están satisfechos y dejarán de repente de estudiar, incapaces de soportar una gran empresa. En el segundo caso están quienes impacientemente buscan resultados rápidos, pero son negligentes en su propio desarrollo. Antes de que haya pasado un año, ya han estudiado las formas de mano, espada y sable. Aunque capaces de imitar de memoria, de hecho nunca dominan los secretos. En cuanto uno comprueba sus direcciones y movimientos superiores, inferiores, internos y externos, todos se quedan cortos. Si quieres hacer correcciones, tienes que enmendar todas y cada una de sus posturas. Además, las correcciones hechas por la mañana ya se han olvidado al anochecer. Por eso se oye a menudo el dicho: “Estudiar el arte de la lucha es fácil; corregir el arte de la lucha es difícil”. Este dicho proviene de la búsqueda de resultados rápidos.
Al comenzar a aprender Taijiquan, primero hay que estudiar la forma. Estudiar la forma significa aprender cada una de las posturas nombradas dentro del programa, como la enseña un maestro. El estudiante debe, con resolución, memorizar y reflexionar, y practicar en consecuencia. Esto se llama estudiar la forma. En ese momento el estudiante debe concentrarse en los aspectos interno, externo, superior e inferior. Entonces, respecto a lo interno, esto es lo que se llama usar la conciencia en vez de la fuerza. Abajo, hay que hundir el qi hasta el dantian. Arriba, hay que experimentar una energía ligera e insustancial en la parte alta de la cabeza. Respecto al exterior, todo el cuerpo es ligero y ágil, “las articulaciones se ensartan unas con otras” desde los pies hasta la cintura, pasando por las piernas. Hundir los hombros, doblar los codos, etcétera. Al empezar a estudiar Taijiquan, memorizad las instrucciones hasta que las comprendáis intuitivamente. Cada posición y gesto debe analizarse siempre cuidadosamente; la propia conducta en la práctica debe buscar lo correcto. Cuando hayáis completado una secuencia totalmente, trabajad entonces la siguiente. Después paulatinamente alcanzaréis el objetivo con vuestra práctica. Si procedéis así, haciendo correcciones, con el paso del tiempo, no habrá cambios en los principios esenciales.
1. Al practicar, la cabeza no debe inclinarse, ladearse ni flexionarse. Esto es lo que se llama “La coronilla está suspendida”, o la idea de llevar un objeto en la cima de la cabeza. Evitad la rectitud rígida; éste es el significado de “estar suspendido”. Aunque la mirada se extienda uniformemente hacia delante, hay veces en que, siguiendo los cambios de posición del cuerpo, la línea de la mirada, mientras se dirige hacia el vacío, desempeña un papel crucial en las transformaciones y complementa las insuficiencias de las técnicas de cuerpo y mano. Espirad por la boca e inspirad por la nariz de manera natural. Si se produce saliva debajo de la lengua, tragáosla, no la escupáis.
2. El cuerpo debe estar centrado y alineado ascendentemente, sin inclinarse. La columna vertebral cuelga directamente hacia abajo sin inclinarse. Sin embargo, al afrontar los cambios de abrir y cerrar, las actividades de contener el pecho y elevar la espalda, hundir los hombros y girar la cintura, los alumnos principiantes deben prestar atención. Si no, después de cierto período de tiempo las correcciones serán difíciles y se tenderá hacia la rigidez. Aunque se haya invertido una gran cantidad de esfuerzo, será difícil lograr cualquier beneficio.
3. Las articulaciones de los dos brazos deben estar sueltas y abiertas. Los hombros deben colgar, los codos doblarse, y las palmas de las manos extenderse levemente, con las yemas de los dedos ligeramente flexionadas. Usad la conciencia para mover los brazos, usad el qi para abriros paso ensartando las articulaciones hasta los dedos de las manos. Con la acumulación de días y meses, la energía irá penetrando y refinándose; su sutileza aparecerá por sí sola.
4. Debéis distinguir insustancial y sustancial en las dos piernas, alzándolas y bajándolas como los movimientos de un gato. Cuando el peso del cuerpo se transfiere a la izquierda, entonces la izquierda es sustancial y la derecha se dice que está vacía. Cuando se transfiere a la derecha, entonces la derecha es sustancial y la izquierda se dice que está vacía. Lo que aquí se llama vacío no en vacuo, pues su energía no está aún desconectada, sino reservada y retenida en la intención de los cambios de expansión y contracción. Lo que se llama sustancial es simplemente que es sólido y real (sin excesivo uso de energía, que significaría el empleo de fuerza bruta). Por tanto, las piernas se flexionan de acuerdo con la norma de alineación vertical (de la rodilla de la pierna adelantada con los dedos de su pie). Sobrepasar esto se llama fuerza excesiva, y al golpear hacia delante el cuerpo pierde entonces su equilibrio central.
5. Respecto a los pies, hay que distinguir entre los métodos de golpe de pierna de Separar y Patada (Derecha e Izquierda), y Patada con Talón. En aquél concentraos en los dedos de los pies. En éste, concentraos en toda la planta. Adonde llega la intención, llega el qi; adonde llega el qi, es seguro que el jin lo seguirá. Sin embargo, las articulaciones de las piernas deben estar también relajadas, abiertas, y suaves y estables al emitir energía. En estos momentos, lo más fácil es permitir una acumulación de energía rígida, para que el cuerpo gire y se vuelva de manera inestable, y la patada de la pierna carecerá de potencia.
El plan de estudio del Taijiquan comienza con practicar la serie de mano del Taiji, seguida del circuito de empuje con una sola mano, empuje de manos con paso fijo, empuje de manos con paso activo, y después viene el entrenamiento con instrumentos, como, por ejemplo, la espada, el sable, etcétera.
Respecto al tiempo de práctica, hay que practicar al menos una vez al día. Sin embargo, evitad practicar después de beber alcohol o inmediatamente después de una comida.
En cuanto al lugar de práctica, es adecuado un patio ajardinado o un gran salón con buena ventilación de aire y mucha luz. Evitad las corrientes directas de viento fuerte y los lugares que sean fríos, húmedos y huelas a moho o a viejo. Dado que la respiración se ahonda cuando el cuerpo se somete al ejercicio, las corrientes fuertes y el aire húmedo pueden penetrar en el cuerpo hasta los órganos internos, y es fácil caer enfermo. En cuanto a la vestimenta de práctica, las más apropiadas son las prendas holgadas. Si después de la práctica habéis estado transpirando, evitad quitaros la ropa y exponer vuestra piel, o lavaros con agua fría. Si no, es posible que caigáis enfermos.
- Dictado por Yang Chengfu
Los Diez Puntos Esenciales de la Teoría del Taijiquan
1. Una energía intangible y llena de vida eleva la coronilla. Esto se refiere a mantener la cabeza en alineación vertical, con el espíritu ensartado a la coronilla. No se debe emplear la fuerza física; emplear la fuerza física agarrotará el cuello e inhibirá la circulación de qi y de sangre. Hay que tener la intención consciente de un fenómeno intangible, lleno de vida y natural. Si no, no podrá surgir la energía vital.
2. Contened el pecho y alzad la espalda. “Contener el pecho” significa sostener levemente el tórax para permitir que el qi se hunda hasta el dantian. Hay que evitar la rigidez en el pecho; proyectar el tórax hacia el exterior (sacar pecho) provocará el bloqueo de la cavidad torácica. Se estará pesado arriba y ligero abajo; los talones flotarán. “Alzar la espalda” significa que el qi se adhiere a la espalda. Si se es capaz de contener el pecho, se podrá alzar la espalda de manera natural. Si se pueda alzar la espalda, se podrá dejar que la fuerza se emita desde la columna, y se será invencible.
3. Relajad la cintura. La cintura es la soberana del cuerpo. Si se es capaz de relajar la cintura, los dos pies tendrán fuerza y la base será estable. Los cambios de insustancial y sustancial provendrán todos de los movimientos de giro de la cintura; de ahí que se diga: “La fuente del significado se halla en la región de nuestra cintura”. Si hay una situación en la que se es incapaz de lograr fuerza física, se debe buscar la causa en la cintura.
4. Distinguir lo insustancial y lo sustancial. El arte del Taijiquan toma como primer principio la distinción entre insustancial y sustancial. Si el peso de todo el cuerpo está situado sobre la pierna derecha, entonces la pierna derecha es sustancial y la izquierda está vacía. Si todo el peso del cuerpo se haya situado sobre la pierna izquierda, entonces la pierna izquierda es sustancial y la derecha está vacía. Si se es capaz de distinguir vacío y pleno, entonces los movimientos de giro del cuerpo serán ligeros y ágiles, y la fuerza no se malgastará. Si se incapaz de distinguirlo, nuestros pasos serán pesados y lentos, nuestra posición será inestable, y la tracción de un adversario nos desequilibrará fácilmente.
5. Hundid los hombros y dejad caer los codos. “Hundir los hombros” significa que los hombros estén relajados, abiertos y se deje que cuelguen. Si se es incapaz de relajarse y dejar que los dos hombros cuelguen, éstos se alzarán, después el qi también los seguirá y todo el cuerpo carecerá de fuerza. “Dejar caer los codos” significa relajar los codos y dejar que cuelguen. Si se elevan los codos, los hombros no podrán hundirse, y no se podrá apartar a un adversario empujándole.
6. Usad la conciencia, no la fuerza física. De esto se habla en los “Clásicos del Taijiquan”. Se trata enteramente del uso de la mente/intención, no del uso de la fuerza. Al practicar Taijiquan, todo el cuerpo está suelto y abierto; evitad el empleo de la mínima cantidad de fuerza bruta, que provoca el bloqueo en los tendones, huesos y vasos sanguíneos, y que uno se quede trabado. Entonces se permitirá una ligera agilidad en los cambios, y las rotaciones circulares surgirán libremente. El cuerpo humano tiene meridianos; como paso con los cursos de agua de la Tierra, cuando éstos se desbloquean, el agua fluye. Cuando los meridianos se desbloquean, entonces el qi los atraviesa. Si todo el cuerpo es rígido, el qi y la sangre se estancan, los movimientos de giro no son ágiles. Si se tira de un cabello, todo el cuerpo se mueve. Si no se emplea la fuerza sino que, en cambio, se utiliza la mente/intención, entonces llega el qi. Si el qi y la sangre circulan completamente, ensartándose y circulando a diario por todo el cuerpo, no habrá ningún momento en que haya bloqueos. Después de una larga práctica, se alcanza la fuerza interna genuina. De ahí la afirmación en los “Clásicos del Taijiquan”: “Llegando al extremo de la blandura que cede, se llega después al extremo de la dureza sólida”. Los brazos de quienes dominan las destrezas del Taijiquan son como hierros dentro de algodón, y sumamente pesados.
7. Lo superior y lo inferior se siguen uno a otro. Lo superior y lo inferior se siguen uno a otro es a lo que se alude en el dicho del “Clásico del Taijiquan”: “Está arraigado en los pies, es liberado a través de las piernas, gobernado por la cintura y expresado en los dedos de las manos. Desde los pies, hasta las piernas, y luego a la cintura, siempre debe haber una completa integración en un solo qi”. Con los movimientos de las manos, la cintura y los pies, la concentración de los ojos también sigue sus movimientos. Cuando es así, sólo entonces puede decirse que “lo superior y lo inferior se siguen uno a otro”. Si hay una parte que no se mueve, entonces la forma se dispersa y se confunde.
8. Lo interno y lo externo están unidos. Lo que se entrena en Taijiquan es el espíritu; por eso se dice: “El espíritu es el líder; el cuerpo sigue su orden”. Si se es capaz de elevar el espíritu de vitalidad, de manera natural será posible comportarse con ligereza y agilidad. La forma no es más que vacío, plenitud, abierto y cerrado. Lo que se llama abierto no es sólo la apertura de las manos y los pies; la mente/intención también se abre con ellos en consecuencia. Lo que se llama cerrar no es sólo el cierre de las manos y los pies; la mente/intención también se cierra con ellos en consecuencia. Cuando se es capaz de unir lo interno con lo externo como un solo qi, entonces existe continuidad completa.
9. Unido sin interrupciones. El Taijiquan emplea la mente/intención, no la fuerza física. Desde el comienzo al final es continua sin cesar, un completo ciclo de retorno al comienzo, dando vueltas y vueltas sin fin. En las enseñanzas originales se dice: “Como el río Largo, sigue fluyendo mansamente sin cesar”. También se dice: “Moved la energía como si sacaseis seda de un capullo”. Estas palabras se refieren a que está todo ello unido y ensartado como un solo qi.
10. Buscad la quietud en el movimiento. El Taijiquan emplea la quietud para controlar el movimiento. Aunque haya movimiento, hay quietud. Por tanto, al practicar la forma, cuanto más lento, mejor. Al practicar lentamente, la respiración se ahonda y alarga, el qi se hunde hasta el dantian. Se evita el daño de forzar la circulación sanguínea. Los estudiantes deben contemplar esto cuidadosamente, para alcanzar su significado.
- Dictado por Yang Chengfu, escrito por Chen Weiming
